Rumora el mar
que su frío
apaga todo
lo que duele
y entona una
letanía para
adormecer
el cuerpo que hiela
al tiempo
que el país arde
Rumora el mar
que su frío
apaga todo
lo que duele
y entona una
letanía para
adormecer
el cuerpo que hiela
al tiempo
que el país arde
Inversiones atentas
contra una lógica
que no sostiene
ninguna verdad
interruptores simples
van de acá para allá
dejando el tendal
de lo esperado
ni cambio ni ceremonia
otro y yo
amar a la luna
y acostarse con el sol
Aplazar las ganas
de decir lo querido
al tiempo que se
mima al deseo
esquivar las palabras
de poco venir
para salvarlas de
un yo lírico
silenciar cada eco
para que mudo sea
el verso
que llega cada tanto
pero me extraña
Llamar infertilidad
a lo imposible de la armonía
en un barco que cae
desde lo bajo
al infinito
del mar de lo bajo
llamar infertilidad
a la esperanza argentina
que no sabe levantar
su cabeza por entre
la mezquindad de ruina
llamar infertilidad
o muerte
al momento que no sueña
Entre el delirio de los días
y el disturbio de las hordas
no hay cabeza que aguante
el estruendo de un todo que cae
entra el griterío de un ejército
que son dos en pelea eterna
para que nada cambie
en la era del desaber
no se comprende a voz en cuello
solo el silencio a veces
nos salva
No es cierto que tengamos
un cuerpo dividido
con un alma o espíritu
es todo voz lo que es
y en su radical soledad
nombra todo para que suene
hasta un cuerpo que lo envuelve
tonto cuerpo que no sabe
que es un signo entre signos
que no valen nada
y desaparecen
cuando la voz calla
Siente el viejo olor
de un limón verdadero
en un limón de los nuevos
y piensa
si alguien volverá
a sentir el abrazo
de la casa de la infancia
entre sus manos
que no tiemblan
todavía