Llamitas ascendentes de poca monta
vapores virtuosos emanan los vecinosla tormenta no es de fuego pero no hay aguay cada sonido es un despiadado tormento
no es más que la vida cotidianavida avernosa de cada díaliana rasposa que sostiene del cuelloen penoso bamboleo desesperado
es inevitable salvopor alguna presencia queemparaísa el mundo
por eso será quenadie te deja iraun cuando siempreestés yéndote